¿Cómo construir una vivienda resistente a sismos y terremotos?

Te invitamos a descubrir algunas claves para diseñar una casa segura desde los cimientos ante impredecibles sismos y movimientos telúricos.

Construir una vivienda resistente a sismos y terremotos no significa simplemente utilizar más concreto, aumentar el tamaño de las columnas o colocar mayor cantidad de acero.

La verdadera construcción sismorresistente comienza mucho antes de levantar los muros y depende de una combinación de estudios técnicos, diseño estructural, calidad de materiales, correcta ejecución y mantenimiento.

Una vivienda capaz de responder adecuadamente ante un movimiento sísmico debe estar diseñada para controlar las deformaciones, distribuir las cargas y evitar fallas frágiles que puedan provocar un colapso repentino.

Pero para tener una vivienda sismorresistente se deben seguir unos pasos esenciales:

  1. Analizar el terreno antes de diseñar la vivienda:

El primer paso para construir una casa resistente a terremotos consiste en conocer las características del suelo. Dos viviendas idénticas pueden experimentar comportamientos completamente diferentes durante un sismo si están construidas sobre terrenos con propiedades geotécnicas distintas.

Antes de definir la cimentación es fundamental realizar un estudio de suelo que permita identificar su capacidad portante, composición, nivel freático, posibles asentamientos y condiciones que puedan amplificar las ondas sísmicas.

Con esta información, el ingeniero estructural puede determinar qué sistema de cimentación resulta apropiado. Dependiendo de las condiciones encontradas, pueden utilizarse zapatas aisladas, zapatas corridas, losas de cimentación u otras soluciones.

La decisión no debe basarse únicamente en el costo inicial, sino en la interacción entre suelo, cimentación y estructura.

  1. Diseñar una estructura con comportamiento sísmico adecuado:

Una vivienda sismorresistente necesita un diseño estructural calculado específicamente para las características del proyecto y de la zona sísmica.

El objetivo no es impedir que la construcción se mueva durante un terremoto, algo prácticamente imposible, sino conseguir que pueda absorber y disipar energía sin perder su estabilidad.

La configuración arquitectónica tiene una importancia decisiva. Las plantas excesivamente irregulares, cambios bruscos de altura, grandes voladizos, concentraciones de masa y modificaciones importantes entre pisos pueden generar comportamientos torsionales o concentraciones de esfuerzos.

Una distribución relativamente regular permite que las fuerzas sísmicas se transmitan de manera más uniforme hacia la cimentación.

  1. Construir una ruta continua para las cargas:

Uno de los principios fundamentales de la ingeniería sismorresistente es garantizar una ruta continua para la transmisión de cargas.

Durante un terremoto, las fuerzas generadas en las diferentes partes de la vivienda deben encontrar un camino estructural hasta llegar al terreno.

Esto implica conectar correctamente los elementos verticales y horizontales: cimentación, columnas, muros estructurales, vigas, losas y conexiones. No basta con que cada elemento tenga una resistencia adecuada de manera independiente; el conjunto debe funcionar como un sistema integrado.

Una conexión deficiente entre viga y columna, por ejemplo, puede convertirse en un punto crítico aunque el concreto y el acero utilizados sean de buena calidad.

  1. Elegir materiales y ejecutar correctamente los detalles:

El concreto estructural, el acero, los bloques, ladrillos y demás materiales deben cumplir las especificaciones establecidas en el diseño. Sin embargo, utilizar materiales certificados no garantiza por sí solo una vivienda segura.

La ejecución en obra es tan importante como el cálculo estructural.

El acero debe colocarse respetando diámetros, separaciones, recubrimientos, anclajes y longitudes de desarrollo especificados. Los estribos de vigas y columnas requieren especial atención porque contribuyen al confinamiento del concreto y al comportamiento del elemento frente a cargas cíclicas.

También es indispensable evitar improvisaciones durante la construcción como cortar barras, desplazar armaduras, eliminar elementos estructurales o modificar dimensiones sin autorización del profesional responsable porque puede alterar significativamente el comportamiento sísmico de la vivienda.

  1. Incorporar elementos que disipen energía:

Una estructura diseñada para terremotos debe tener capacidad de ‘Ductilidad’, es decir, poder deformarse considerablemente antes de alcanzar una falla crítica.

Esta característica permite que parte de la energía sísmica sea absorbida mediante deformaciones controladas.

Dependiendo del tipo de construcción, pueden utilizarse pórticos resistentes a momento, muros estructurales, sistemas duales u otras soluciones contempladas por la ingeniería estructural.

En determinados proyectos también pueden estudiarse sistemas de aislamiento sísmico o dispositivos de disipación de energía, aunque su conveniencia depende del tipo, ubicación, uso y presupuesto de la edificación.

  1. Controlar los elementos no estructurales:

Una vivienda puede permanecer estructuralmente estable y, aun así, presentar daños peligrosos en fachadas, divisiones interiores, cielos rasos, instalaciones, muebles o cerramientos.

Por lo anterior, la seguridad sísmica residencial también exige fijar adecuadamente aquellos componentes que podrían desprenderse durante un movimiento fuerte.

Las tuberías, calentadores, tanques, estanterías, equipos, vidrios y elementos pesados deben contar con sistemas de sujeción apropiados.

Por su parte, en viviendas ubicadas en regiones de elevada amenaza sísmica, una buena sujeción de elemento puede reducir considerablemente las lesiones y pérdidas materiales.

  1. Supervisar cada etapa de la construcción:

Una de las acciones más efectivas consiste en establecer puntos de inspección durante la obra.

Antes de fundir una cimentación, columna, viga o losa debe comprobarse que el armado coincida con los planos estructurales. También deben verificarse formaletas, recubrimientos, instalaciones embebidas y procedimientos de colocación y compactación del concreto.

El propietario debería evitar contratar únicamente por precio y exigir profesionales competentes, planos completos y controles documentados.

Una vivienda resistente a sismos se construye siguiendo un proyecto técnico, no mediante decisiones improvisadas en obra.

  1. No modificar la estructura después de terminada:

Una vivienda diseñada para resistir terremotos puede perder parte de su capacidad si posteriormente se eliminan columnas, se abren grandes vanos en muros, se construyen nuevos niveles o se agregan cargas importantes sin evaluación estructural.

Antes de realizar una remodelación, ampliación o cambio de uso, es recomendable solicitar una revisión de un ingeniero estructural. Esta precaución permite determinar si la estructura existente puede soportar la nueva configuración o si necesita refuerzos.

Construir para resistir es diseñar para permanecer

La construcción de viviendas resistentes a sismos y terremotos debe entenderse como un proceso integral: estudiar el terreno, seleccionar una configuración estructural apropiada, calcular correctamente los elementos, utilizar materiales adecuados, ejecutar los detalles constructivos con precisión y supervisar permanentemente la obra.

No existe una única solución válida para todas las viviendas, porque cada proyecto depende del suelo, ubicación, geometría, sistema estructural y condiciones de uso.

La mejor estrategia consiste en anticiparse al terremoto desde el primer trazo sobre el terreno. Una vivienda sismorresistente no se improvisa después de ocurrido un desastre; se proyecta, calcula, construye y mantiene pensando desde el principio en cómo responderá cuando la estructura sea sometida a fuerzas extraordinarias.

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