Aprende a elegir una válvula correctamente

Con tantas válvulas disponibles en el mercado, es importante determinar muy bien las características que brindarán de diseño que mejor se acomodan a una aplicación industrial en particular.

Las válvulas se utilizan para administrar de manera segura el caudal de un líquido o un gas y, a su vez, permiten controlar la temperatura, la presión o el nivel del líquido dentro de un proceso hidráulico. De esta forma, las válvulas en general se definen por la forma en que operan para controlar el flujo e incluyen válvulas de globo, válvula de ángulo, diafragma, cuarto de vuelta, válvulas de cuchilla y de aguja, sólo por mencionar algunas de ellas.

En la mayoría de los casos, la estructura de las válvulas están hechas de metal; ya sea de latón, acero forjado o en aplicaciones higiénicas muy rentables como lo son las válvulas de acero inoxidable.

Los actuadores en las válvulas de control utilizan un sistema integrado que mide la posición de la válvula con distintos grados de precisión, según sea la aplicación. Un codificador digital sin contacto puede colocar la válvula en cualquiera de las mil posiciones, lo que la hace muy precisa, mientras que se pueden aplicar medidas más rudimentarias a diseños menos sensibles. Una de las principales áreas de debate al especificar válvulas de control es determinar el tamaño de la válvula requerida.

Muy a menudo, los encargados de estos procesos conocen el diámetro de la tubería que se usa en una aplicación lo que se convierte en la característica definitoria de la válvula. De alto grado de importancia son las condiciones de flujo dentro del sistema, ya que estas determinarán el tamaño del orificio dentro de la válvula de control. La presión a cada lado de la válvula y el caudal esperado son piezas de información esenciales a la hora de decidir el diseño de la válvula.

Dentro de la estructura de la válvula, el diseño del actuador es predominantemente un diseño de pistón o diafragma. El diseño del pistón generalmente ofrece una válvula más pequeña y compacta que también es más liviana y más fácil de manejar que los diseños de diafragma. Los actuadores generalmente están hechos de acero inoxidable o polifenolesulfuro, que es un plástico químicamente resistente. El actuador es rematado por el cabezal de control o posicionador.

El aire comprimido es un producto costoso, que requiere una cantidad considerable de energía para generar y cuando una línea de fabricación está equipada con múltiples válvulas de control de proceso, todas ventiladas, esto puede equivaler a un considerable desperdicio de energía. Por tanto, es importante establecer no solo el diseño de válvula más adecuado, sino también una solución rentable que tenga en cuenta los costes de funcionamiento anuales.

Las válvulas electroneumáticas digitales modernas que utilizan microválvulas solenoides para controlar el aire que entra y sale del actuador han introducido mejoras significativas para los operadores. Este diseño significa que mientras la válvula está completamente abierta, completamente cerrada o en un estado estable, no consume aire. Esta, y muchas otras mejoras de ingeniería, han logrado avances sustanciales tanto en economía como en precisión.

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